EL ZORRO Y EL LOBO

Antiguamente los japoneses creían que los zorros eran algo así como magos y les llamaban kitsune (zorro-mago). Eran unos animales muy respetados y hay numerosas historias acerca de estos seres.

Cuenta una leyenda que había una vez un kitsune siempre saqueaba aldeas. Un día de invierno, unos cazadores furiosos porque el zorro había saqueado su poblado decidieron atraparlo. Un cazad0r c0nsiguió dar con su pista y comenzó a perseguirlo. El zorro corría velozmente, pero el cazador consigió dispararle. El cazador se fue a buscar una jaula para atrapar al animal herido.

Tras irse, un lobo vio al malherido zorro tirado entre la nieve. Dudó entre comerselo o rescatarlo. Finalmente optó por llevarle a su guarida. Cuando el kitsune despertó, se percató de que no estaba en la nieve, sino en una cálida cueva. El lobo entró y entonces el zorro exclamó ”¡Un lobo! ¡Traerá a su manada y me comerán!”. Sorprendentemente, el lobo constestó ”Lo cierto es que no tengo manada, ni pienso comerte”. Ambos animales entablaron una conversación que les llevó a ser amigos.

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El cazador volvió al lugar donde había dejado al kitsune herido y se enfureció al ver que había logrado escapar. Reunió al resto de aldeanos y comenzaron a talar el bosque. El lobo y el zorro vieron a lo lejos lo que estaban haciendo los humanos. Mientras talaban, los aldeanos vieron en el bosque a una mujer con un bebé em brazos; los cazadores creyeron que era el kitsune disfrazado, por lo que mataron al bebé y a su madre. El lobo y el zorro se enteraron de lo sucedido y, llenos de furia, se transformaron en bestias mitológicas. El kitsune se convirtió en un gigantesco zorro de tres colas y el lobo también aumentó su tamaño. Comenzaron a atacar a los cazadores y terminaron con ellos, sin embargo, cegados por la furia, atacaron a la aldea. Una niña les suplicó que no atacasen a su aldea, pero el zorro, lleno de irá se abalanzó sobre ella para asesinarla. El lobo se puso en medio para salvar a la joven y quedó herido de muerte; sólo entonces el zorro recuperó la conciencia de sí mismo. El kitsune al ver el daño que había causado se transformó en un humano y cargó sobre sus espaldas con el lobo herido. Empezó a caminar por el bosque para volver a la guarida del lobo, pero el cansancio y la nieve hicieron mella en él. Finalmente, no pudo más y ambos perecieron.

Se dice que algún pueblo de japón posee totems con figuras de un lobo y un zorro que rinden homenaje a esta leyenda.

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